Nada más obseno que una mentira. La mentira es el recurso de la gente vulgar para conseguir cosas de la gente idiota. Por eso, procuro profilaxis para los engaños: llevo mi escepticismo como una coraza. desconfio de todo y de todos, y así, logro que todo de lo mismo. Por que esta bien jugar al cariño, y para hacerlo hay que creerle un poco, pero con mesura y templanza. Nunca una herramienta debe dominarnos. Y está claro que este juego es una herramienta para estimular los sentidos, como las drogas y los precipicios simbolicos de ciertos peligros masticables.
Sin embargo, en algún cajon cerebral, una ninfa ingenua bosteza y suspira bajo constelaciones estivales. Y desprevenida, descubro que rasca, afanosamente, la coraza con un escalpelo. lleva en los ojos un brillo inmundo, repugnante, pueril, y peligroso. No sé como es que aún no ha muerto.Será el hamnre su alimento, la fé su pecado, o la razón su carencia.
Ahora comprendo que ya no quiero verlo. Al menos ahora, prefiero masturbarme contra el recuerdo de la noche. Evocar ese momento en el que me chupaba los pezones y espiaba mis gestos de delite.Rica miel, perecedera y efímera. La lluvia lavó los deseos con su inspiracion erótica, y de algún modo, llegué a aburrirme de besarlo.
Al menos hoy prefiero masturbarme. Recuerdo que mentía con una sonrisa escondida y asentia y concedía consentimientos a exclamaciones entusiastas sin tener la más puta idea de lo que le decía. Me divertía y debo concederle el mérito de que funcionalmente es adecuado. No le creí, pero logró volverme loca, desesperada, hambrienta de su pija y sedienta de sus encantos. Tal vez advertir el mecanismo de sus encantos, las formas de sus recursos y herramientas fue lo que me sedujo. Como un niño que esconde su treta bajo la almohada y divergente esboza una sonrisa y un abrazo y es perdonado, no por convincente, sino por la habilidad y astucia que evidencia. Al fin y al cabo, solo fueron sexo y caramelos, no necesito desconfiarle. Es suficiente con no creerle nada. Te quiero, Pilar, me dice, te extraño y todos esos programados pasos de bailes que son mas estrategia que espontaneidad y que llevan siempre al sexo. Es un lindo juego. Aunque claro, luego de una o dos partidas, cuando el estómago de la libido ya no exige alimento, ese cuerpo se hjace conocido, gastado. Jugar a ser tu puta, y que me prestes tu cuello. Recuerdo quee sa noche me puse la piel de la niña sensible, y es que extrañaba el papel. Siempre estoy muy apurada y pensando demasiado, y últimamente me habia olvidado de ella. Extrañaba su piel, sus sentidos basicos y animales. Me aburro a veces de ser sensata y fría. No es bueno tampoco abusar de la propia piel. Así que fuí, para vos, esa noche, una niña. Mientras te besaba en el balcón, te dije que eras el único. Era cierto. En ese momento. Esta bien suavisar los gestos, el vacío pástico puntual del sexo sin más miramientos ni prodigios.
Ahora, puedo vencer el sueño y reconocer que me dejaste de cama con tanto paraíso de desnudeces. Vislumbré que caducaba tu encanto y mis gaas, tus recursos y mi entusiasmo. No lo lamenté tanto, y agradezco mi escepticismo como el aire de cada día. Creo que en el fondo, sabías que no te creía.
No puedo amarte, del mismo modo que no podés vos, y por otro lado, puedo hacerlo del mismo modo que vos. Es decir, amar las formas, los momentos, sorber las risas, las caricias, las miradas. Y no esperar más nada. Porque no hay nada más obseno que una mentira, y nada mas patético que un creyente de mentiras. Un ciego que se va, golpeándose con fantasmas de niebla y frío, y se niega a abrir los ojos.
Más allá del dinero, mereciste mi cuerpo por mentir tan bien. Tu habilidad no hizo mella pero fue premiada. Al arte hay que remunerarlo, la recompensa fue darte todo lo que llevaba conmigo.Es que no necesitabas mentir, pero igual desplegaste tu arte con tanto prodigio, que sentí que debía ser tu mecenas. Te dí entonces, todo lo que llevaba conmigo. El corazón no lo tengo adiestrado para obedecer ni ser súbdito, pero sí te regalé los latidos de esas horas, los sentidos explotados como flores, y el cariño que guardo a tu piel hermosa, a tus formas excitantes.
Subí al taxi mientras guardaba todo en su lugar. Casi amanecía y aún tenía cigarrilos. Cada cosa en su cajita, doblada con firme sutileza. No esta bien irme con las partes arrastrando, con deseos en los ojos, con el corazón abierto, con esperanzas y sueños. Hay que entender que es un juego y nada más. Una película que puede emocionarnos mientras dura, pero mientras dura solamente. no está bien y he aprendido; Es como volver de un viaje con la mochila abierta y el fondo de los bosillos vencidos. Hay que guardar todo y cerrar bien todos los cierres. Y así lo hice. Olvidar la noche porque ya es de día, olvidar tu boca, olvidar tus ojos, y volver al mundo entera, indómnita y resguardada. Hay que doblar el tablero, juntar las fichas y guardar los dados luego de la partida.No sea cosa de ir arrastrando un sueño o una luminaria de fé por el camino como un ala rota. Solo es un juego y él, solo uno más. No creo ser capaz de quererlo, pero no voy a subestimar la ninfa con su escalpelo, ni sobreestimar el tiempo y el óxido en mi engranaje del cariño. Pero me he vuelto tan descuidada. Algo me habré olvidado. Porque sigo pensando en vantanas cerradas luego de haberlas cerrado, en cajones con llaves echadas y más que nada, sigo pensándolo sin nungún tipo de función ni fin. Que no guarden mis ojos un recuerdo resultadista de nada tuyo.
Ahora sí. Había olvidado bajar la persiana.
Que cosa vulgar, obsena, la mentira. Que cosa peligrosa un buen mentiroso.
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"La mentira es la base de la felicidad humana", decía Arlt... supongo que por eso somos gente tan infeliz.
ResponderEliminarYo no creo que sea un recurso vulgar, pero si quizas un arte vanalizado, como una droga rebajada que ya no pega por ningun lado.
Por eso uno no puede cree en nada, porque nadie miente como la gente. Descubrir el truco y hacerse el boludo no sirve, no funciona igual. No se puede jugar a creer, como no se puede soñar despierto. Es un mecanismo natural en literatura y cine, el del pacto ficcional... pero justamente, el juego tiene un limite y nunca lo perdemos de vista.
Yo quiero una mentira gigantesca y gloriosa en la que quepa toda mi vida... si me convencen y vale la pena yo me entrego a la fe, de/en lo que sea, no importa, cualquier cosa es mas interesante que lo que tengo... pero me vienen con utopías cansadas, amores de utilería, y unos dioses más aburridos que la mierda. Entonces uno se ve obligado al escepticismo masoquista, porque tampoco es cuestion de creer y morirse por cualquier gilada, no?
(No le tema al buen mentiroso... los peligrosos son los malos, que la dejan descubrir la verdad)