I
Pasando el tiempo, gastando el tiempo, burlando el tiempo
Para que el tiempo no me atropelle
Para que mi cabeza deje de llenarme
De verdades que me resisto a escuchar
De mentiras que fácilmente creo
De afilados cuchillos por la espalda.
Apuro el paso para ser inadvertida
Frente a los ojos de carroñeros sueños
Soy tan facil de amaestrar
Soy tan facil de erosionar
No peleo con estos cuervos
Enamorados de mis ojos
Dicen que dentro
Brillan crueles despojos
Y es cierto
Porque los siento
No peleo
Me abro de brazos
Y los miro bien
Que me arranquen
Que me arranquen todo de cuajo
Esa parte brillante y húmeda que lo reconoce antes que yo
Que me liberen
De las quimeras que en ellos viven
Ya no las soporto
No quiero mas sus voces
Sus dulces voces, que dicen a gritos
Sonrie, la vida es bella
Sonrie, mira adelante
Sonrie, adelante esta el paraíso
Pero mi sonrisa esta oxidada
Esta gastada de apretar los dientes
Porque la vida casi nunca es bella
Si una no es subjetiva
O ilusa
O ciega
O idiota
Y adelante nunca existe
Cuando el ahora es eterno
Cuando el ahora es turbio
Cuando me hundo bajo los pies que ya no me sostienen
El adelante es una promesa
Rota como mis huesos
Rota como mis ojos
Rota como mis sueños
El adelante siempre esta adelante
Siempre lejos
Burlandose
De lo lento que se hacen mis pasos
Mis pasos cansados de no llegar a ningun lado
Y adelante
Adelante ya no importa
Si el ahora me asesina
Si el ahora me suicida
Si el ahora es demasiado
Y las promesas no son suficiente
Ni los sueños son suficiente
Todo lo que me llena es demasiado poco
Todo lo que me ahoga es demasiado
II
Hace días que no encuentro la grieta para las emociones. Hace días, o semanas, o meses tal vez. Al final da igual. El río creció, como todos los días. Si fuese mar, diría que esta picado. Pero no es mar. Entonces sólo diré que está incubando una furia trémula y sombría. Una aparente calma donde se esconden las tensiones subyugadas. Ahora los cadáveres gritan tan fuerte que el agua empieza a inquietarse, aunque la superficie es un espejo que refleja la orilla, y por eso el fondo se regocija de estar encubierto bajo esa tensa ilusión que pareciera va a estallar en cualquier momento. Y estoy aburrida. Ya no me dejan entrar allí arriba, y ahora sólo murmuran. Casi ni escucho el arrastrar de sus palabras. El curso del río es tan incierto. Se que algo sucede, algo monstruoso. Monstruoso de gigante y de terrible. Y yo estoy tan ajena a todo eso, que me inquieta. Y no encuentro mis sentimientos. A veces alguno cruza por dentro, pero no los entiendo. Se han vuelto cada vez más complejos, y cada vez habitan capas más profundas, más lejanas a la lógica. Entonces busco cosas ilógicas. Ciertas capas del río son realmente absurdas. A veces las visito para encontrar a esto sentimientos. Sentimientos sin rostro, difusos e intrincados. Pero son bonitos. Son pura ilusión, porque lo que verdaderamente los compone no puede ser bonito. Vienen de lugares oscuros y húmedos, y ahí escondidos han ido creciendo. Son absurdos e insensatos, y nacieron de otros sentimientos que no son buenos. Pero a veces juego con ellos. Sólo un poco, porque quedarme ahí donde habitan sería peligroso. Podría no volver jamás. Entonces subo y algo raro acontece. Sobre el río nada es tan bonito, ahí ya no hay sentimientos. Y me siento sola, extraño a esas ilusiones luminosas. Extraño lo que me hacen sentir, porque aunque son falaces, y aunque lo que verdaderamente las compone no es lo que muestran, me gusta dejarme llevar por ellas. Y luego subo, y ya no están. Se que es mejor, pero no me siento mejor. Entonces estoy tan viva como las piedras del fondo, y como a éstas el río me erosiona. A veces hago enojar a los transeúntes de la orilla. Me dan una frase y yo la desarmo y la vuelvo a armar, pero diferente. Y esto les molesta, entonces dicen algo diferente un poco más fuerte. Y es tan divertido jugar con sus palabras como con sus sentimientos. Es que yo no tengo sentimientos para jugar. Trato de que se enojen, así tal vez logren hacerme enojar a mí. Pero no puedo. Y eventualmente me aburro de ellos y de sus sentimientos porque no son míos. A veces encuentro algún sentimiento propio, pero es muy difícil y doloroso, y siempre acaban siendo los sentimientos que yo misma guarde porque no quería usar. A veces los uso, porque son los únicos que tengo. Pero me aburro de ellos también. Son tan tontos, tan infantiles. A veces uso el miedo, es el más fácil de usar. Pero deja un sabor amargo al final, y pareciera que me hundo un poco en el río cuando lo uso demasiado. A veces uso el odio, pero me aburre y es muy difícil. Entonces prefiero la tristeza, que duele un poco pero es bonita. Es fácil, pero le llena a uno de flores secas que inundan al río de un perfume agridulce. Y entonces es ella la que se aburre de mí, y empieza a oscurecerse. A veces trae al miedo con ella, y entonces algo horrible florece en mí, es pura espinas. El miedo me hunde en el río y la tristeza me llena de sal la garganta. En ese punto estas ciega y dolorida, y los colores bonitos desaparecen. Se vuelven amargas las flores y el cuerpo débil ya no lo combate. Me ovillo en el fondo mientras los cadáveres mas podridos aprovechan para decir las cosas más violentas que uno pudiera escuchar. Y espero a que se vayan, porque juntos redoblan sus fuerzas y no puedo contra ellos. Cuando se cansan se van, de golpe, porque saben que así duele más, y de golpe subo a la luz limpia vacía e inocua y ya no hay ningún sentimiento para mí. Y no estoy triste. Estoy vacía. Hay un nuevo sentimiento que viene a veces. Se parece a la tristeza pero es más dulce. Me han dicho que no es sincero, que es hijo de la ilusión. Yo no lo creo. Es bonito y con eso me basta. Duele un poco, pero lo vale, porque sabe darme las flores más bonitas. A veces no lo quiero, pero viene igual. Es que no sé si debiera creerle. Si es cierto, que es pura ilusión, se que no termina bien. Los sentimientos que vienen de la ilusión se le enroscan a uno con los más bellos ocasos y luego descubren sus rostros vacíos, sus rostros lisos, y resulta que eran mentira. No se si deba creerle. Pero lo hago porque deja en mí luces que brillan largo rato. Y los demás sentimientos no me molestan. Este sentimiento nuevo me dice que debo ir por Ud. me cuenta de sus ojos, de su sonrisa. Me dice que el río termina ahí donde Ud. está, y entonces tengo fuerzas y voy con una sonrisa y el corazón en llamas porque si ud es mi destino vale la pena este río lleno de cadáveres y espinas. Y si no es cierto al menos hará mi pena menos penosa. Al menos el miedo no se acerca tan seguido. Es tan triste este río. utopias ilusiones marchitas podridas, mi corazon en un cajon.
gotea, talvez llore
gotea, talvez sangre
gotea, talvez destile fetidos fluidos de putrefaccion
gotea, en el cajon. ajeno, tan ajeno a mi interes
Somos corazones en cajas.
Somos piedras cayendo del espacio exterior, nos consumiremos antes de llegar a destino.
Veo mi muerte en el horizonte, la veo llegar, un cigarro en una mano, la cabeza en la otra.
El mundo me ha cambiado. La vida me ha dormido.
Yo soy un mundo dormido.
La veo venir, no tiene apuro.
Yo tampoco.
Solo lamento ya estar muerta de antemano.
Lamento no lamentar saber que voy a morir.
Lamento no tener nada que perder.
Lamento no tener nada que ganar.
Ya no te veo llegar con palomas muertas en tus manos ¿adonde fuiste?
Ya no me ahogo en llantos desgarrados pensándote ¿adonde estoy?
Mi amor se esfuma con mi vida, cariño, ya no te siento ¿Qué esta pasando?
La carne se adormece, una gangrena ha vuelto azul mi pecho izquierdo, ¿Por qué perdimos?
Hemos dejado que esta vida nos atropelle ¿Por qué lo hemos permitido?
Hemos dejado de brillar, hemos cesado de sentir, abandonamos la voluntad y el deseo, la sangre se espesa.
Ya hemos muerto mi amor.
Nos hemos extinguido ¿Por qué me has dejado?
Nunca deje que la sangre se enfriara, no obstante el dolor.
Nunca deje nada por estar a salvo.
Y ciertamente no trate de evitar la tormenta para evitar sentir lo que traía.
Electrochoques, no responde.
Hermetizada, no hay estímulo.
No tengas miedo, es mejor que duela, vas a entumecerte?
No tengas miedo, despertá del sopor, sacudí el polvo.
No seas cobarde, quiero tocarte, dejame verte, anhelo tu piel.
Antes el sueño me golpeaba, el mayor dolor, el dolor mas dulce.
Ahora no sueño, quien nos ha robado?
Encuentrame.
Quien nos ha borrado?
Curame.
Que nos ha pasado?
Respira.
Como hemos muerto,?
despiertame.
Adonde te fuiste?
Vuelve, ahora.
Podras olvidarme?
Queres olvidarme?
Has soltado mi mano querido cómplice del mundo enfermo.
Me has dado la espalda.
En la oscuridad ya no hay voces.
Ahora pienso en tus labios; muerdeme, mi cuerpo te llama, no te vayas, no ignores sus gritos.
Ahora pienso en tus manos.
Puedo ver tu tormenta; es la misma, mi amor.
Puedo verte a lo lejos.
Todo en mi ha muerto.
He muerto.
Soy un desierto. Un mundo dormido.
Los ojos vacios, secos, ajados, opacos, se gastaron de mirar a lo lejos.
La boca reseca, esteril, insensible.
El alma diluida, se esfuma, ahora es humo.
Pero el cariño no he podido asesinarlo, y ahora el me asesina a mi.
El cariño no he podido matarlo, y no queda mas nada en mi para seguir intentandolo
III
Me vuelco hacia fuera para no caer hacia adentro
Ellos inventan normas hipócritas, leyes con razones subliminales, ellos inventaron la moral para los ciegos.
Creen mas en la moral que en sus instintos.
Pero el instinto llama, ruge.
pero el instinto quema, arde.
Pero la escencia humana sigue siendo turbia, mas alla de sus mascaras.
Aunque sublimen los fantasmas, las sombras mancharon para siempre sus pupilas.
Las sombras estaban ya antes que ellos.
Y crearon formas civilizadas de asesinar.
Formas aceptables de suicidio.
Maneras morales de arder en las cenizas.
Hombres gordos con las fauces semiabiertas unidas al suelo por hilos de saliva, sonrien pero simulan.
Criaturas oscuras se alimentan de la vida de los vivos y de la carne de los muertos, disimulan bien.
Los crímenes mas atroces proliferan bajo la piel, son crímenes eticos, con protocolo, los hombres gordos asienten, complacidos y satisfechos, y continuan el arduo labor de masticarle el miembro a un niño cuya cabeza en una estaca observa y trata de preguntarse porque aun le duele el corazon.
Y el instinto se sublima, pero es regurgitado en formas sutiles para no alarmar a los moralistas.
En una hoguera dos enamorados se miran el uno al otro, miradas que atraviesan las llamas, hasta que los ojos se le derriten y caen, y en las brazas crujen arden sisean y estallan.
El incesto no es moral.
La violencia.
El abuso
La mentira
El abandono
Eso si es moral
La lobotomia del alma
La anestesia del corazon
El letargo de la mente
La frustración de la vida
La parestesia de la muerte.
La deseperacion y la angustia.
Somos titeres.
Las voluntades son sueños
Los sueños utopias
Las utopias suicidios
Nos cansamos antes de empezar, nos resignamos, sabemos que no hay salida.
Cada dia nos asesina.
Los limites. amputaciones
Somos corazones en cajas.
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