martes, 30 de noviembre de 2010

la luna surgira de tu boca

desperte, pero aun nohe movido un solo musculo.desnuda, boca abajo, estrategicamente cobierta por una sabana minima, empiezo abriendo los ojos de a pocos segundos.al cerrarlos, veo lo mismo siempre: el mar.oleajes que se acercan a mi en su espuma y su furia, en su alzarse como una espalda que se arquea en su explosion orgasmica, en su replegarse sobre si misma como una mitica criatura reptiliea, en su exhalar pletorico y azul.y luego al caer, en el bramido salino de remolinos blancos, una impresion visual del sonido hipnotico; profunda e instransferible.huelo mi hombro y cierro los ojos: aun huelo a mar, eseperfecto aroma a sal, arena y algas, a sol agua y sirenas.los eucaliptus, a kilometros de mis pestañas y a traves de ellas, se sacuden fuera: son los escoltas de mi cueva, donde bailo entre tormentas que una parte de mi creen ultimas, terribles, y finales. las ventanas golpean. perfume a espirales y ahalito de flores en el sereno.me levanto, camino hacia tu espalda distraida. huelo tu cuello: huele a mar, pero tambien, algo mas. huele a vos.tanto tanto que un poco te muerdo.me encanta cojer aca. en la mesa, en el piso, contra la pared, haciendo tintinear todas las tazas en la alacena. hacerlo furiosamente, tu lengua en todo mi cuerpo, tus manos tirandome del pelo, mi boca mordiendote,fruta dulce. Y,al acabar,cerrar los ojos, y ver el mar.

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