jueves, 12 de septiembre de 2013

MI ABUELA TOMABA PASTILLAS

    No me estoy justificando, aunque quizá un poco si. Justifica tus limitaciones y ciertamente las tendras, dijo alguien alguna vez y era cierto, pero también es cierto que soy inocente. Para empezar, y solo es para empezar, no pedi nacer. La combinación de los genes de mis padres, la reacción de ambas formulas vivas (vibrante amasijo de vida; fuego y sangre y mandalicos atomos) es un misterio aun ahora que el misterio soy yo mismo y usted puede verme y oírme y meterme maquinas y hacerme preguntas. El resultado de una amalgama de partes que no son estáticas nunca podría preverse: las ramas tuercen siempre encaprichadas por rayos ignotos.
     Mis padres no sabían que seria de mi, la suma de las partes es mas que la suma de las partes. Ellos no sabían y si embargo, concibieron. Y me criaron casi sin pensarlo demasiado, como los animales que son, y a ellos nadie los juzgo, ni la ley, ni la gente común, ni ellos mismos, aunque talvez me equivoque en este ultimo punto pero al cabo que a nadie importa el remordimiento mental de ellos, enfocados como están todos los interesados en despellejar a alguien.
   Yo no pedi nacer y sin embargo lo hice (aunque lo hicieron), y creci y trate incluso de ser feliz y hacer lo correcto, lo que fuere que ello significara. No funcionando esto ( lo que fuera que fuese) intente hacerlo todo mal adrede, pero desisti atormentado por la culpa y mi Ello, sintiéndome al mismo tiempo preso de mis conceptos y predeterminaciones mentales, mis prejuicios, mis hereditarias cajas. Porque, ¿Y si mi naturaleza era eso, ese lado oscuro sin el cual la luz no puede existir? ¿Si mi lugar en el mundo era aquel desde el cual yo ejecutara mi rol, rol solo mio y que nadie mas podría cumplir, rol necesario como cualquier otro? ¿y si ese rol fuese el mal? ¿ y si mi bien fuese hacerlo todo horriblemente mal, perversamente errado, si mi trabajo para que funcione todo armónicamente fuese rodar por la banquina mordiendo los tobillos de los transeúntes, o clavando ortigas en los dedos del pie? Bueno, todo eso me lo robaron. Mi débil mente no pudo abrirse paso entre aquellos ojos, aquel desprecio, y torcí por el camino de aquel rayo ajeno. No pude nunca ser lo que debía, pero intentarlo me había roto para volver a ser plenamente yo. Puede volar una rata, pero no lo hará muy bien.
Ahora lo entiendo todo un poco mejor, y solo queda la inconsistente tristeza de ver demasiado tarde.
Mi abuela tomaba pastillas, mi abuela que no conoci y que es como un fantasma, una sombra bajo la cual me acurruco, un rare view mirror del futuro y del alma, de ambos  y de ninguno a la vez.
Vuelve mi mente a recorrer mi hogar, mi infancia, la maquina herrumbrosa que forjo mi ser, plastilina incauta, títere del viento. Mi padre arrastraba a gritos a un esqueleto desnudo, era invierno y como en una platea imaginaria, mi madre y yo espectadoras del crimen, no nos movimos. El abuelo lleno de costras, piel y huesos y el perro famélico y desesperado, arrinconado en su terraza de pasado, jirones de historia saqueada por los años los infartos y las penas, arrinconado en su terraza perdido y encontrado de golpe, en un patio, sin ropa, dolorido por los golpes y la soledad y la súbita e inclemente conciencia de haberse meado encima, aturdido por el agua fría, mi padre la manguera y el brote psicótico, y yo mamando mundo, siempre tan tibia, siempre tan cobarde.
Ahora quieren dormirme y cortarme en partes. Soy un rompecabezas mal armado, culpa de otros. Todos festejaron ayer que el monstruo seria condenado, y finalmente seriviria para algo, sufriría el veneno del mundo por ser tan descaradamente sincero, daría a la sociedad victimizada pulmones, corazón, medula, catarsis.
     Pero el monstruo sigue allí afuera. En esos rostros ajados por la sordidez del mundo, la sombra amarga de la maldad asoma. En cada cobardía, en cada egoísmo, en cada ignorancia, estare yo, mirándolos fallar, cuando ya no pueda decir mas nada. Esta en el cielo, con sus maquinas y sus tornados, y esta en todos los sedientos de sangre, cualesquiera medios los justifiquen, y esta en la sangre de mis manos y en la sangre de cada niño. Manzanas cada cual seremos de un árbol de enorme inmundicia, lejos del cual nunca estaremos, por mas narcisitas empresas de sublimación espiritual emprendamos, porque la locura esta en cada celula;  el miedo, la desesperacion, el asco de que la vida sea hermosa e infinitita y nos sea dada limitada y con censuras, (tiempos y formas y negaciones ruines de dioses ridículos) la verdad como una brasa a través de las costillas, mojándonos el corazón con un mar indeleble y terrible, la soledad inrremediable, la soledad infinita.
El sufrimiento es inherente a la existencia. Esto es algo que cualquiera puede saber.  Nacemos, morimos, necesitamos siempre mas, mas necesidades para comprar mas días, y siempre nos falta algo, y cuando no, desesperamos pensando que algún dia podríamos perder la tranquilidad de no necesitar nada ( vaya oxímoron!)
Absolutistas. Pretender lograr un estado perfecto todo el tiempo. Estar felices todo el tiempo. No sentir nunca pena ni miedo ni frio ni odio pero si amor, que es la primer causa de homicidio, suicidio, terapia y alcohilismo entre otras cosas. Ser un psicópata esta bien si es por amor. Cualquiera doña de almacen podría validarlo. Y yo, que mate por amor, soy condenado, por esteticismos morales, modas de la cultura y consideraciones mayoritistas ( el mayoritismo, sépanlo, es discriminación). Yo, que mate por amor, también, porque yo amo mis verdades, mas que a mi y mas que a ellos y mas que mi propia muerte. Porque todos necesitan creer en algo, y yo creo que somos escoria. Filosofos, científicos, sociólogos, ecologistas y deterministas de todas épocas vienen hablando de esto. La mitad amarilla del mundo ve el mundo diferente, y crece concibiendo el yo como una arbitrariedad, una nimiedad, una parcialidad de la verdad y por lo tanto una falsedad, y creo que todos ellos dirían que tengo razón.
Si, me amo. Soy como quisieron, soy como pude, soy como tuve que ser. Fui sin querer ser, sin saber ser, sin elegir. Y ahora moriré por ello. Ellos sentimentales me mataran por matar, y la paradoja no les genera ninguna espina. ellos sentimentales con su parafernalia demagógica diciendo que los derechos del preciado humano estarán ahora a salvo gracias a ellos y que el bienestar ciudadano debe respetarse, orgullosos infelices creyéndose dioses todos soberbios y dignos con la frente perlada del sudor seboso de sus cuerpos purulentos e infames, tienen poder y abusan de el. Y esta bien. Algún dia tal vez vean que no somos tan distintos. Y salten desde su ventana del quinto piso o dejen el gas encendido o maten a sus padres o a sus vecinos. Al menos yo fui fiel a mi mismo. Al menos fui quien debía ser. Todos ellos cobardes, ¿como se miran a los ojos en el espejo? ¿traicionándose todos los días, fingiendo ser buenos, fingiendo estar hechos del polvo dorado de dios, y mintiendo a sus amados, injuriándolos? pretendiendo la armonía de su existencia y reprimiendo sus mas sinceros impulsos, sus mas genuinas formas, hipócritas todos ellos, narcisistas idiotas.

Se escuchan pasos en el pasillo. Dejare mi temporalidad en breve. Dejare der ser yo y sere solo yo mismo. Mi madre, mi padre, mi abuela que tomaba pastillas, las patadas en el suelo, todos los golpes de odio, todas las soledades del mundo, la necedad la estupidez y la soberbia, el error las circunstancias las hormonas, todo lo que fui yo queda atrás ahora, y descubro que debajo, hay un espacio vacio. De modo que tampoco importo yo, ni lo que digo, ni mi muerte.

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